sábado, 12 de septiembre de 2026

Thursday, 10th September 2026

 Hello, families!!!

Vamos un poco tarde con esto del blog, pero las actividades se acumulan y no da tiempo para seleccionar fotos, escribir textos y ajustar todo para que quede relativamente bonito. Vamos con nuestro resumen del día 10 de septiembre, nuestra primera semana completa ya en Westford Academy.

Ha sido un día distinto, ya que a las 8:00 en punto los alumnos españoles, sin nuestros amigos americanos que continuaban con sus clases habituales, nos subíamos en uno de los típicos autobuses amarillos que siempre vemos en las películas y series americanas. No es lo más cómodo del mundo, pero nos lleva y nos trae, que es de lo que se trata en estos casos. Hoy nos llevaba hasta la ciudad de Cambridge (que ya nos remite a la famosísima universidad británica), con poco más de 118.000 habitantes, y que es principalmente conocida por albergar la prestigiosa universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el también prestigioso MIT. Y ese es nuestro destino, visitar la universidad de Harvard, recorrer su campus y apreciar sus edificios, con la novedad de que ya no se pueden hacer visitas grupales de manera particular, sino siempre en una visita guiada contratada con anterioridad, lo que limita bastante nuestros movimientos. Vamos a ver qué tal resulta.






Llegamos a la ciudad en el punto donde se fundó la ciudad de Cambridge en 1630, llamada New Town en sus orígenes, aunque apenas fueron 9 años, cuando finalmente adoptó ya el nombre de Cambridge, en recuerdo de la ciudad británica, como anunciando el destino que le espera.





Comienza la visita ingresando en el territorio de la universidad de Harvard, fundada en 1636, apenas 5 años después de la fundación de la ciudad que la acoge. El primer nombre que tuvo fue simplemente el de College at New Town (recordad que la “ciudad” apenas llevaba fundada 5 años, así que con lo de “la universidad de la ciudad nueva” era más que suficiente), y que respondía a una planificación perfectamente organizada, ya que se funda sin tener ni profesores, ni alumnos; ni siquiera un solo edificio. En 3 años ya cambió su nombre por el de Harvard College, en honor a John Harvard, un joven cura que, a su muerte, donó a la institución toda su biblioteca (unos 400 volúmenes) así como la mitad de todo su patrimonio (unas 780 libras). Igual ahora nos parece una cantidad casi insignificante, pero en el siglo XVII eso debía ser un buen pellizco del Gordo de Navidad. Años más tarde, volvió a actualizar su nombre a Harvard University, que es el que ha permanecido como definitivo, y que ya aparece en la primera constitución de Massachusetts, en 1780.
Como sucedió con todas las universidades, en sus orígenes sus claustros estuvieron formados por religiosos y, poco a poco, con el discurrir de los tiempos, fue secularizándose progresivamente.





Paseamos por su campus, con sus zonas de césped y estrechos caminos de arena entre los diferentes edificios, y el ambiente que se respira es especial. Sabes que aquí se han formado las élites del poder no sólo estadounidense, sino también mundial. 8 presidentes de los EE.UU., 24 jefes de Estado, 31 jefes de gobierno, fundadores de las empresas más destacadas de todo el mundo han sido graduados en Harvard.  Los premios más prestigiosos (Nobel, Pulitzer, Turing, medalla Fields) han salido de sus aulas.
De las más de 40.000 solicitudes que reciben anualmente para cursar sus estudios, apenas un 5,2% consigue acceder. El sistema de becas que incorporó a partir de 1945 se ha extendido hasta alcanzar al 70% de sus estudiantes, y el 20% recibe una beca que cubre el 100% de sus estudios, incluyendo alojamiento, manutención e incluso los pasajes de avión. Y estamos hablando de alrededor de 70.000 / 80.000$ por curso, dependiendo de las especialidades.










La Biblioteca, que se inicia con los 400 volúmenes donados por John Harvard, cuenta en la actualidad con unos fondos de más de veinte millones de volúmenes, siendo la mayor de las bibliotecas universitarias y la cuarta del mundo, por delante de la Biblioteca de Nueva York. Tres enormes estandartes con el lema de la universidad cuelgan entre sus columnas: VERITAS. La VERDAD. Todo el conocimiento, todo el saber de la humanidad está en los libros. Y esa es la base del estudio y la formación.











 Llegamos en nuestro paseo hasta la llamada Memorial Church, o MemChurch, construida en 1932 para conmemorar a los alumnos que perdieron su vida en la I Guerra Mundial, y que posteriormente se amplió a los caídos en otros conflictos. En la actualidad ofrece servicios religiosos interconfesionales, conciertos de coros y sirve como espacio de reflexión para la comunidad universitaria.























Y llegamos hasta la estatua de John Harvard, el benefactor de esta universidad, y cuyo modelo imitan muchos antiguos alumnos, realizando importantes donaciones a su universidad , que actualmente tiene un capital social de 39.200 millones de dólares (el más alto del mundo) y maneja un presupuesto de gasto anual de 5.000 millones de dólares. Ya hemos hablado sobre él, de modo que nos hacemos unas fotos de recuerdo y seguimos con nuestro paseo.














































Y así caminando entre sus magníficos edificios, vamos llegando al final de nuestra visita que, como todas las visitas, termina en la tienda de la universidad. Suponemos que os habrán llegado los cargos de las tarjetas, porque buena parte de nuestros chicos aprovecharon la oportunidad para compraros algún recuerdo; no vayáis a pensar que eran cosas para ellos. Por favor. Eso sí; barata la tienda no era. Pero la ilusión con que compran vale mucho más que el dinero que se puedan haber gastado.

Después de darles un margen de tiempo suficiente para comer el picnic que sus familias les habían preparado, y seguro que para encontrar alguna que otra tienda que visitar, aprovechamos el buenísimo tiempo que hacía para dar un agradabilísimo paseo (que es gratis) junto al río Charles, para llegar hasta el punto de encuentro con nuestro autobús para regresar a Westford Academy.



















Y el punto de encuentro es el Parque John F. Kennedy, un bonito pulmón para esta ciudad de Cambridge, que fue fundada por los británicos para ser capital de la colonia de la Bahía de Massachusetts, y que hoy en día acoge a la que, un año tras otro, es elegida como la mejor universidad del mundo.





La siguiente cita es a las 18:00 para pasar la tarde en Kimball Farm Ice Cream que, además de hacer honor a su nombre y tener unos helados de los que crean afición, tanto por la calidad como por el tamaño, acoge una especie de parque de atracciones con minigolf, una carpa entera con juegos de Arcade, un campo de entrenamiento de golf, otra zona donde demostrar tus habilidades con el bate de béisbol o una tirolina salvaje que ni siquiera llegamos a ver dónde comenzaba.



Pero la actividad estrella y la que realmente nos tiene aquí son los Bumper Boats. En definitiva, unos coches de choque, pero en balsas tipo donut con el motor de una derbi Variant. Divertidísimo. Los 28$ mejor empleados por vuestros hijos. Disfrutad de las fotos y de los vídeos.




































Y el plan es bueno, porque también hay zonas de restauración y de picnic para poder comer (vamos directos a por los helados, todo hay que decirlo), y la idea es pasar el resto de la tarde aquí e ir cenados ya a casa.










Y el plan era bueno, hasta que se fue la luz. Que nunca les había pasado. Y que posiblemente nunca más les vuelva a pasar. Pero hoy, sí. Para los que estuvieron más rápidos, los últimos helados todavía los podían pagar en metálico, pero no más allá de 3 o 4 personas. Luego, todo cerrado. La previsión es que hasta las 9 de la noche no se pudiera solucionar la avería, que era de carácter general, no solamente de su instalación. Así que ahí terminaron las actividades; un poco de vóley-playa, en lo que hubo luz solar, unos tiktoks, y a esperar a que las familias se acercaran de nuevo a recoger a los muchachos y a buscar un plan para cenar. Tendremos que volver otro año para completar la experiencia.


















Y esto ha sido todo. Un día muy completo, muy bien aprovechado, y con final inesperado. Pero otro día perfecto.

Y mañana, día de escuela, y por la tarde, partido de fútbol americano de nuestro colegio. Go, Westford!!!

Sweet Dreams!!!






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