Hello, families!!!
Nuestro día ha comenzado a primera hora reuniendo a nuestros alumnos españoles en la biblioteca de Westford Academy para explicarles cómo vamos a hacer la visita a una Middle School en los próximos días, y ver la presentación que ya habían preparado en Salamanca. Como podéis ver en las fotos, es una biblioteca tirando a pequeña, como todo aquí. Hay diferentes espacios para utilizar de manera flexible, a modo de aula de apoyo con pantalla para proyectar en la pared y proyector suspendido en el techo (que es el que empleamos nosotros), otros para zonas de estudio y trabajo colaborativo, incluso una profesora nos dijo si no nos importaba que otro grupo hiciera estiramientos de yoga en la zona junto a donde estábamos nosotros. En fin.
Luego se han incorporado a las clases en que se encontraban sus correspondientes americanos, para seguir la mañana con ellos en sus diferentes clases, hasta la hora de la comida/almuerzo, hacia las 11:30-12:00.
Acabadas las clases, nos dirigimos a una de las actividades que más nos llamaban la atención, como es el paseo en canoa por el río Concord. Antes de salir, ya en el lobby del colegio nos encontramos con Ryan, participante en el anterior intercambio de 2024, que nos dio recuerdos para Manu y su familia española, Lima Benito. Siempre es un placer encontrarse con buena gente como ésta y que guardan muy buen recuerdo de una experiencia también para ellos inolvvidable.
A Concord (que también es el nombre de la ciudad) nos desplazamos en los coches particulares de las profesoras americanas y de algunos de los padres (los que podían, claro, que a esas horas hay que trabajar por aquí), y como alguno tuvo que hacer un par de viajes, los del primer turno nos tuvimos que sacrificar y pasar un poco de tiempo en la ciudad, primero cogiendo fuerzas para lo que venía, y luego dando un bonito paseo por una ciudad cargada de historia.

En su actual calle principal, Main Street, se encontraba en 1775 un pequeño (o no tanto) polvorín, con algún cañón, baasstante pólvora y otras armas de fuego. Ya existían pequeños grupos de locales a modo de milicias que mostraban el descontento con la manera de gestionar estas colonias por parte del imperio británico, como ya vimos con el Motín del Té de 1773. Estas milicias eran los Minutemen, es decir, estaban preparados para poder atacar en un minuto desde el aviso, y se reunían en la Wright Tavern, como veréis en las fotos. Pues bien, los ingleses trataron de asaltar este polvorín, pero muy cerca de allí, en el North Bridge (hoy llamado Old North Bridge, aunque entonces no era tan viejo el puente del Norte, claro), estos milicianos dirigidos por Samuel Adams organizaron una escaramuza contra los ingleses en la que se considera la batalla que dio comienzo a la Guerra de Independencia. Y el resto ya es historia conocida por todos.





















Si vamos con nuestros chicos, se repartieron en canoas, de 3 ocupantes: dos curritos y un marqués. Dos curritos con un remo con una sola pala, con la que ir remando una vez por cada lado, para intentar ir lo más recto posible por el cauce del río. y el del medio, pues puede marcar el ritmo de paleo con la voz, puede disfrutar del paisaje, o puede avisar cuando se van yendo peligrosamente hacia las orillas, pero sobre todo, que se esté quietecito, que se desequilibra la canoa.
Y así han ido saliendo todas, una tras otra, en dirección a Old North Bridge. Todos han hecho gala de una destreza poco usual y nunca vista, o eso decían los del alquiler de las canoas, que no habían visto nunca nada parecido. Sabemos que no es así, porque venimos cada dos años y el espectáculo es parecido.
Para disfrutar mejor del paseo, muchos de los nuestros decidieron ir en zigzag, de una orilla a otra, incluso encallando en las orillas y probando la dureza de las ramas más bajas de los árboles. También hubo algunos que pensaron que era buena idea lavar por dentro la canoa y darle un agua. Muy agradecidos los del alquiler, que les ahorraron ese trabajo.
Todos llegaron sanos y salvos, algunos más mojados que otros, con cansancio importante de brazos la gran mayoría pero todos muy contentos por la experiencia, y queriendo repetirla lo antes posible.
Al llegar a casa, nos. esperaban unos vecinos que normalmente vemos solo por las mañanas, pero nos han hecho visita doble hoy. Son pavos silvestres, que andan buscando comida con total tranquilidad y a los que nadie molesta. Así entendemos la tradición de comer pavo en Acción de Gracias. Igual que aquí cazamos liebres o perdices con relativa facilidad, aquí pasa lo mismo con los pavos.
Y mañana, tenemos la visita a la Universidad de Harvard y la tarde en Kimball. Ya os contaremos.
Sweet dreams!!! 😴 💤 🛌